Museo León y Castillo.

Patio Casa Museo León y Castillo (Sabiduría) 智 慧

Sabiduría.

Señalizada con el valor de la SABIDURÍA comenzamos nuestro recorrido en la Casa Museo León y Castillo, uno de los rincones favoritos de Sanmao, asidua visitante de su biblioteca. Allí llamaba la atención concentrada y recogida en sus lecturas, siempre en el mismo rincón, en el hermoso patio de la Casa-Museo, que hoy conservan con el mismo aspecto de entonces. La biblioteca ya no existe como tal, actualmente es el Archivo del museo. Con el avance de la ciudad se han ido sumando bibliotecas con medios más modernos, pero en ese tiempo aquella era la única de todo el sureste de la isla. 

Fuente interior museo León y Castillo
Banco de lectura Museo León y Castillo

Iniciamos nuestra ruta aquí, caminando entre algunos de los principales espacios patrimoniales e históricos de Telde, siguiendo el rastro de lugares que conforman la ciudad que conoció Echo Chen.

La biblioteca que ella visitaba y que hoy es un museo ocupa la casa natal de Fernando de León y Castillo, uno de los políticos canarios más influyentes del siglo XIX. Es un buen ejemplo de lo que eran las residencias de las élites isleñas de aquellos tiempos. En la Casa Museo encontraremos una placa señalando el banco y el rinconcito en el que solía sentarse Sanmao. 

Libros
Dibujo Sanmao Museo León y Castillo

El edificio colindante, perteneciente también al museo, muestra el lugar donde nació y vivió el poeta y dramaturgo Montiano Placeres Torón.

Sanmao era, aparte de una lectora empedernida, una mujer de gran cultura, a la que seguro le habría gustado ver el gran número de actividades que desarrollan hoy allí. La Casa Museo acoge desde exposiciones, a conferencias, recitales poéticos y musicales o presentaciones de libros, siendo lugar de continuo trasiego cultural, incluyendo actividades dedicadas a Sanmao, como exposiciones o como la presentación de sus libros en español. 

Sanmao fue lectora voraz. de los clásicos orientales, que conocía desde temprana edad. Pero también de muchas otras lecturas que le fueron descubriendo las culturas por las que se iba interesando. Su curiosidad y su amor por los libros fue conformando un carácter digno de admiración, un carácter afable, tanto para sus allegados como para los no tan cercanos.

Valoraba el conocimiento, no soportaba la falta de educación. Fue su apego a la cultura lo que le llevó por ejemplo a traducir al chino el célebre cómic Mafalda (1980) del artista gráfico argentino Quino.

No sabemos qué sacó de los libros y qué sacó de su vida fuera de ellos. Pero todo junto formó la voz de Sanmao, sus reflexiones que son indiscutiblemente merecedoras de quedar en páginas escritas. Sí, era amante de la lectura, pero al mismo tiempo, Sanmao tenía la convicción de que la sabiduría de la vida no está sólo en los libros. “Es mejor ayudarse a uno mismo que pedir ayuda”, decía.  

“No volver a caer en los mismos errores es algo bueno, pero devanarse los sesos para corregirlos es aún más importante. Todas las cosas siguen la misma lógica, desde la preparación de un plato hasta dirigir una familia o capitanear un país”. 

“No volver a caer en los mismos errores es algo bueno, pero devanarse los sesos para corregirlos es aún más importante. Todas las cosas siguen la misma lógica, desde la preparación de un plato hasta dirigir una familia o capitanear un país”.